2010

El Madrid de Josep Pla

En su época de ciudadano del mundo, Pla ejerció de corresponsal de «La Publicitat» y de «La Veu de Catalunya», dos periódicos barceloneses de ideas encontradas, en París, Madrid y Berlín. En Madrid, por ejemplo, realizó dos largas estancias, una, en 1921, y otra, en 1931-1936. En la primera, exploró libremente no sólo sus calles, sino también sus alrededores (Aranjuez, El Escorial, Toledo…). Y, en la segunda, cubrió como cronista la ajetreada vida parlamentaria, desde el 22 de abril de 1931 hasta las mismas puertas de la insurrección franquista, el 13 de abril de 1936, con un breve paréntesis, en 1934, en el que siguió sobre el terreno la revuelta de Asturias. Y sobre cada una de ellas publicó un libro: Madrid. Un dietari (1929) y Madrid. L’adveniment de la República (1933). Después de 1936, sólo visitó Madrid en contadas ocasiones y siempre por asuntos puntuales y, alguna vez, incluso con resultados, por decirlo así, inhóspitos. Durante sus dos estancias madrileñas, Pla, que asistió a sus tertulias más emblemáticas, como la del Pombo o la del diario «El Sol», en el que, por cierto, colaboró esporádicamente, conoció y trató a la mayoría de sus escritores y periodistas: Unamuno, Azorín, Baroja, Marañón, Ortega, Camba, etc. Y, después de su reclusión postbélica, conoció y trató en Barcelona, o en Llofriu, a Ridruejo, Cela, Delibes y Laín.

La exposición está organizada en ocho capítulos. En el primero, se traza el marco histórico, que va de la muerte de Dato a la proclamación de la República, con un gran vacío, el de la dictadura de Primo de Rivera, que Pla vivió en el exilio o en Barcelona. Siguen después tres capítulos sobre la cuadrícula urbana, con sus barrios, sus calles y sus parques, uno, sobre los cafés y sus tertulias, y tres, sobre la geografía humana, desde los probos funcionarios hasta las iconas políticas. O literarias. Y, para completar el cuadro desde la otra cara de la moneda, reproducimos en el catálogo el facsímil de unas cartas de Azorín y Cela y algunos fragmentos de seis escritores y críticos, dos de ellos catalanes, pero con voz y voto en las letras castellanas. El primero sobre las relaciones entre Pla y Castilla, como suma y compendio de España, y los cinco restantes sobre su figura literaria y, de manera especial, sobre El quadern gris, la serie de Homenots y la mitificación de su tierra natal.»


JOAQUIM MOLAS
febrero 2010